Pareja

La experiencia del divorcio 
 
De manera objetiva, el divorcio es el proceso por el cual damos por finalizado un matrimonio. Está incluido dentro de las experiencias psicológicos de las pérdidas y como tal supone una de las situaciones más intensas y estresantes que la persona puede experimentar a lo largo de su ciclo vital. 
Teniendo presente esta breve definición, la terapia de acompañamiento post divorcio pretende hacer de guía y apoyo emocional en este camino que la persona divorciada debe recorrer.Separarse o divorciarse es mucho más que dejar de convivir con la pareja que un día escogimos. No sólo hay que tomar la decisión, asumirla y hacerse a la idea ... este es el primer paso. A partir de este momento comienza a dibujarse un nuevo camino, con puertas que se abrirán y se cerrarán y que tendremos que saber gestionar de la mejor manera.El momento inminentemente posterior al divorcio es concebido como un periodo de crisis personal, donde el individuo debe enfrentarse a retos y lograr riesgos. Periodo en el que, el sentir subjetivo de que todo está cambiando, es constante. Las dudas, las inseguridades y la ambivalencia forman parte de la cotidianidad de esta primera etapa después del divorcio.No es casualidad que durante los primeros dos años después de un divorcio tengamos un mayor riesgo de enfermar o sufrir problemas psicológicos. Los altos niveles de estrés y los cambios que de alguna manera nos vienen impuestos son los causantes de todo.La experiencia clínica nos muestra como incluso aquellas personas que están más deseosas de separarse, es cuestionan la decisión después de la rotura. Esta es sólo una muestra de la ambivalencia que se experimenta a lo largo de esta etapa.Muchos mitos se han levantado en torno al divorcio y las personas divorciadas. Fruto de toda esta confusión y de la confusión individual antes apuntada, estas son algunas de las preguntas que se nos despiertan cuando nos acabamos de separar.- ¿Cómo podré con todo lo que me viene encima a partir de ahora?- ¿Cómo afectará a mis hijos todo? Con quien se quedarán mientras yo trabajo? Cómo evitar "traumas" a mis hijos?- Es prioritario encontrar un "nuevo padre / madre" por mis hijos?- Es posible encontrar pareja con la "mochila" que ahora llevo?- Es conveniente que salga y conozca a gente o tiene que pasar un tiempo "prudencial"- Dejaré de ser importante por mis hijos ahora que ya no vivo con ellos? Me dejarán de amar?- ¿Quién nos debe decir qué es mejor para los niños? Con quien tienen que vivir ...?- Podré subsistir económicamente a partir de ahora? Tendré que renunciar a muchas cosas?- Volveré a equivocarme en mi elección de pareja?- Que he hecho yo? Seguro que no había otra solución?- Mi marido / mujer se arrepentirá y volverá?- Me de volver a intentarlo por el bien de los hijos?- Podré recuperar la confianza?- ¿Cómo debe ser mi relación con mi ex a partir de ahora? Nos hemos de ver o es mejor no tener más contacto del imprescindible?Muchos son los retos que tendré que alcanzar en esta nueva etapa, de todos ellos podemos destacar los siguientes: caos doméstico; dificultades económicas; cambios emocionales (soledad, ira, depresión, angustia ...); relaciones sociales (las nuevas y las antiguas); relaciones sexuales (las nuevas relaciones íntimas y sexuales que pueden surgir después del divorcio).La manera de gestionar todo esto, así como el estrés que de ello se desencadena se convierte en un buen indicador del pronóstico del bienestar futuro de la persona afectada.Otra cuestión ineludible y nuclear después del divorcio son los hijos. Motivo más que razonable de sufrimiento, preocupación y discusión por los dos miembros de la pareja. A menudo es uno de los primeros puntos a trabajar al inicio de la terapia.Partiendo de la idea principal de que los niños tienen la capacidad de adaptarse y superar con éxito las dificultades generadas por el divorcio de sus progenitores y desmitificando la creencia de que los niños siempre salen perdiendo después de una separación. Cabe recordar que la manera en que los padres enfocan la etapa posterior al divorcio, como gestionan sus conflictos y cómo apoyan los hijos, puede ayudar o dificultar este proceso de adaptación.Que los niños sufran su propia crisis es natural y normal dentro del marco de una separación o divorcio, pero no determina que deban quedar "marcados" de por vida. Es importante conocer de qué manera pueden los progenitores minimizar los riesgos y potenciar los apoyos para que sus hijos alcancen la nueva situación.Cada uno, después de un divorcio debe encontrar las coordenadas adecuadas para no perderse en el camino, esta no es una tarea sencilla y la terapia emerge para ayudar en este proceso.

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